Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de marzo, 2020

LAS DESVENTURAS DE SIBILLA: CAPÍTULO V

- ¿Vení Sibilla, el agua está hermosa -mientras jugaba desenfadada. -Una refrescada, nada más. Yo estaba inmovilizada. Sin pensarlo e intentando que todo sucediera rápidamente, me quité el vestido y corrí hasta meterme al agua. Fue divertido. Las gotas nos salpicaban en una especie de guerra de carnaval. Nosotras en vano intentábamos evitar que los chicos nos alcanzaran y nos hundieran como flotas de la batalla naval. Sin embargo la algarabía llegó a su fin cuando Rosita deslizándose como una sirena fuera del agua dijo: -¡Vamos! Los chicos la siguieron sin notar que yo quedaba rezagada. Mi amiga se sentó al sol en una piedra esperando a secarse naturalmente. Yo emergí intentando tapar mi anatomía, que por el efecto que el agua había provocado en la enagua haciéndola trasnsparente, quedaba completamente al descubierto. Ellos parecieron no reparar en mí. La imagen que les ofrecía Rosita era muy atrayente e hipnótica. Como pude me puse encima la ropa sobre el cuerpo mojado y con la incom...

LAS DESVENTURAS DE SIBILLA: CAPÍTULO IV

- ¿Querés ser mi novia? En esta parte de la historia entró en escena, mi hermana Bianca, la del medio, como solemos decirle. Siempre aparecía en los momentos menos oportunos, pero esta vez fue como la última balsa en el naufragio. Mientras Bruno esperaba mi respuesta, ella abrió la ventana de la casa que daba a la galería y me dijo haciendo uso de la potestad que le daban sus catorce años: -Dice mamá que entres, que sos chica para estar afuera sola a estas horas en la oscuridad -dejando escapar una risita burlona como al soslayo. Con muecas indescifrables intenté en vano que se callara. Claramente su intención era hacerme caer en el oprobio y lo logró. Casi no pude sostenerle la mirada a Bruno y, como en el baile, pensé que lo mejor era huir. Así que por segunda vez esa noche lo abandoné en ese preciso instante y le cerré la puerta literalmente en la cara. Bianca estalló en un ataque de risa que me arrastró a tirarme en mi cama a llorar hasta que las lágrimas se evaporaron y me quedé ...

LAS DESVENTURAS DE SIBILLA: CAPÍTULO III

M ientras yo luchaba procurando que los hombros de mi vestido no me quedaran de pulsera, Rosita se movía garbosa entre los asistentes al baile. La orquesta del pueblo hacía sonar una canzonetta italiana. Entre la gente, vimos caminar a Guiseppe hacia nosotras y para mi espanto Bruno Rovatto venía detrás de él. Era el chico menos guapo del pueblo. Usaba unos lentes redondos de vidrio verde, tenía el cabello negro, que siempre parecía engrasado, y los pantalones que le quedaban cortos de tiro. Sin embargo teníamos algo en común, la infinidad de granos que la pubertad era capaz de poner de manifiesto en nuestros rostros adolescentes. Entonces, Guiseppe muy entusiasmado sacó a bailar a mi amiga mientras Bruno extendía su mano hacia mi persona en señal de que fuéramos a la pista. Lo seguí hasta que estuvimos en el centro y me hizo dar vueltas como calesita al ritmo de la música, tanta fue mi mala suerte que en el frenesí del giro me trastabillé, me torcí un pie y caí al suelo rompiéndome...