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Mostrando las entradas de enero, 2020

LAS DESVENTURAS DE SIBILLA: CAPÍTULO II

... -Es muy lindo! ¡Cómo podía ser que ella creyera eso si ni siquiera lo había mirado! Sentí como si una granada explotara sobre mi cabeza y me aplastara dejándome pisoteada como una cucaracha. La mínima esperanza que pudiera haber tenido expiraba. Intenté recuperarme y no perder la compostura.Todo debía seguir igual sin que ella sospechara mis sentimientos. -Me invitó al baile que organiza la parroquia y le dije que sí- esgrimió segura Rosita. -Ah -agregó como al descuido- y como me pidió que invitara a una amiga para acompañar a su amigo, le dije que vos venías. Sus palabras sonaron imperativas. No me atraía la idea de que mi cara de tonta deslumbrada por Guiseppe fuera descubierta. No obstante no sé por qué a ella nunca podía decirle que no. Así que frente a mi desprestigiado ropero intenté ver qué podía ponerme. Mi madre insistía con los vestidos llenos de volados y broderie que habían pasado de moda desde que mi hermana Gianna, que ya tenía veinte años, los había usado. ...

LAS DESVENTURAS DE SIBILLA: CAPÍTULO I

Como siempre cuando estaba ella al lado, nadie notaba mi existencia. Yo me iba encogiendo hasta transformarme en algo minúsculo, insignificante, como la última galletita húmeda que queda en un paquete y todos evitan. Sus bucles rubios parecían dibujados. En cambio, mis cabellos eran insípidos, característica que compartían con el resto de todo mi aspecto. Pero el inicio de mi frustración apareció como un tsunami cuando comprendí que estaba muy lejos de ser perfecta. Y eso fue en cuarto grado cuando la profesora de dibujo tomó de modelo las facciones de Rosita para explicarnos los conceptos de armonía, belleza y equilibrio, dejándonos al resto boquiabiertas. Expresión que duró hasta que afortunadamente la campana sonó permitiéndonos escapar de la vergüenza y el escarnio. Mientras mi amiga lánguidamente se desplazaba como una gacela por la vida, yo rebotaba cual pelota de goma a un ritmo desacompasado. Era un fideo desgarbado que siempre parecía querer huir de convertirse en un spaghett...

MICRORRELATO: ENCUENTRO

ENCUENTRO Todavía recuerdo la primera vez que la vi. Estaba parada con su maletita color marrón en el andén. Parecía tan vulnerable que con solo mirarla la amé. La observé moverse, incómoda, temerosa de la jungla que intentaba en vano absorverla como si fuera una esponja. Sentí que yo podría ser quien la ayudara. Tomé coraje y atravesé los apenas 50 metros que nos distanciaban. Cuando estuve frente a ella, me miró y no pude evitar sentir su rechazo. Me volteé y me alejé tan rápido como pude aguantando las lágrimas y con el dolor transmutándome la cara. Me escabullí entre la muchedumbre intentando en vano ser uno más. Otra vez vivencié el espanto de aquella noche de mi niñez cuando el agua no alcanzaba a disipar las llamas. Mi madre corriendo raudamente. Su cuerpo sobre mi cama en un intento desesperado  por protegerme. La casa ardiendo. Un trapo húmedo para cubrirme y el adormecimiento…De improviso, el sonido de una voz lejana me trajo al presente. Pedía que me detuviera. Al ...

MICRORRELATO: DESIDIA

-Desidia- Rebote certero. Avalancha, vahídos y un punzante dolor en su cabeza. Otra vez las sábanas repeliendo a orín. Esa sensación pegajosa entra las piernas. Olores nauseabundos. La imagen abrumadora con formas indescriptibles que lo acecha. Se agiganta en vano. Lo desoye. La luz tenue del portalámparas en un vaivén descincronizado. Rumores lejanos. Gritos, llantos. Esas jeringas que la alejan. La hacen cada vez más indiferente, como si él fuera invisible, como si no la necesitara. Están en todos lados, en el suelo, en los armarios, buscando abrirse paso entre las mantas descoloridas del único sillón. Siluetas que se mueven desesperadamente en la habitación. Y el quejido final  que la tumba. Corridas, golpes de  tropiezos desesperados. Sirenas lejanas. Confusión. Una mujer uniformada se acerca a la cuna y lo alza. Siente el calor de un pecho que lo abraza. Las palpitaciones se acomodan y él se calma.