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Mostrando las entradas de 2020

Abuso

Abuso El resplandor del sol entra por la ventana de la habitación. Y yo lloro, lloro por el sol y por las penas. La mesita de luz está abarrotada de pastillas que decidí dejar de tomar, aunque él no lo sepa. Y yo me siento igual que mis pastillas como en un frasco al que taparon a rosca. A veces creo que las paredes se van a ir cerrando hasta aplastarme y me van a liberar de la opresión. No sé cuándo mi vida cambió tan de golpe. Los besos se convirtieron en gritos, las frases de amor en odio y la casa en mi presión. Lo cierto es que un día dejé de verme. Me transformé en una especie de robot que no sabía qué más hacer para agradarle. Hasta que perdí mi autonomía y sólo me limité a ser la mujer que él quería, otra, muy distinta de mí. Esa tarde lo tenía todo decidido. Iba a tomar un micro y me iría lejos. Por la mañana había ido hasta la estación y había comprado un pasaje. Pero él llegó antes de trabajar. El ruido de las llaves en la cerradura hizo que mi corazón se paralizara. Quedé p...

Entrevista en @radio.conectar - Con Luis Soria

  Entrevista ¡Gracias por escuchar! - Cecilia

Segunda parte

El mundo por delante Segunda parte El conductor del autobús pisó el freno y los pasajeros se abalanzaron  en una convulsión que hizo que Indira despertara bruscamente al sentir un fuerte dolor en la frente. Se había golpeado con unos trastos que volaron desde los asientos traseros. Al descender del micro  la polvareda y el calor la aturdieron. Caminó entre las tiendas de un mercado que exhibían todo tipo de objetos y alimentos a la venta. Siguió al resto de los viajeros en una intensa travesía. Después de cinco horas de fatiga,  divisar la enorme embarcación sobre el espejo del Índico le devolvió la esperanza. Sacó de su bolsa el pasaje prolijamente doblado que había guardado en su monedero y lo entregó a un hombre de baja estatura que parecía ser un oficial de a bordo. Subió por la rampa y se ubicó en su asiento. Los rostros de personas desconocidas se iban volviendo familiares a medida que transcurrían las horas de viaje. Un viaje tantas veces imaginado y tan dist...

Espejo de la realidad

Radiografía del hombre contemporáneo Mario Benedetti fue un gran observador de la cotidianidad del hombre común y corriente, como suele decirse. Hay un cuento que no me canso de releer por la forma en que lo relata y porque deja en evidencia las miserias humanas, pero también los sentimientos más puros. Es el reflejo de cómo nos vemos y cómo nos ven. Les comparto el enlace para que puedan disfrutarlo. Se llama La noche de los feos , tal vez lo conozcan y sino vale la pena conocerlo. Hacer clik aquí para leer el cuento

Relámpago de locura

En primera persona Un cuento que me gusta especialmente de Abelardo Castillo es el que les dejo como sugerencia, aclaro que sólo tiene que ver con una cuestión subjetiva y no con un tinte de crítica literaria, nada más lejos. Es un relato circular que te mantiene atento hasta el final, ahí, como expectante de lo que pudiera pasar. Con un narrador en primera persona que nos va presentando indicios a través de imágenes y metáforas impecables. Su título,  Las panteras y el templo .   ( Pertenece a la recopilación de cuentos que lleva el mismo nombre) Como para que vayan adentrándose en su lectura: ... Entonces sentí como si una corriente eléctrica me atravesara el cuerpo, una idea, súbita y deslumbrante como un relámpago de locura...  Acá les dejo el cuento completo:  Clickear aquí

El mundo por delante

Primera parte Le temblaba su cuerpo menudo y casi raquítico debajo de la túnica que la cubría de pies a cabeza. Imaginaba lo que sentirían sus padres cuando notaran que esa tarde ella no regresaría. Pero tenía que hacerlo. Buscaba convertirse en una mujer libre, capaz de cumplir todo lo que había soñado cuando la humedad del piso de tierra se iba apoderando del delgado colchón sobre el que dormía. Indira tenía dieciseis años y sabía que existía un mundo prometedor si se animaba a recorrer los 600 kilómetros que la alejaban de la costa. Una vez ahí se embarcaría ilegalmente y atravesaría el océano, lo había escuchado a unos vecinos de su pueblo cuando contaban las mil y una historias de los que habían logrado escapar. Esa idea la llevó a subirse a un  micro desvencijado que no le daba mucha seguridad, aunque era su única salida. Kalu le había advertido los posibles obstáculos con los que se encontaría, pero como su fiel amigo en la India, guardaría el secreto de su partida con l...

Cuentos seleccionados

Transformar lo cotidiano en inesperado Entre mis autores de cuentos preferidos no puede faltar Julio Cortázar , experto en la construcción de mundos fascinantes, confusos y mágicos. Mi sugerencia de lectura es la colección Final del juego  y el cuento homónimo en el que las protagonistas están transitando el paso de la niñez a la adolescencia. Practican un juego al costado de las vías del tren que les hará experimentar la seducción con picardía y complicidad al tiempo que intentarán soslayar un problema familiar. La capacidad de convertir una acción tan simple como ponerse un pullover en un relato entre fantástico y fatal en No se culpe a nadie y la hipnótica metamorfosis de Axolotl , entre otros, completan esta antología. Para disfrutar en cuarentena  hacé click aquí .
AGUERRIDA VERSIÓN EBOOK Hola! Acá vas a poder obtener Aguerrida en versión eBook. Los pasos a seguir son: 1) Enviarme tu dirección de correo electrónico por medio de:  Whatsapp: +541161991360  Instagram: A mi cuenta @cecilia_entrelineas  E-mail: ceciliabertolucci19@gmail.com 2) Presionar el botón de "Comprar" que aparece a continuación 3) Dentro de las próximas 24 horas vas a estar recibiendo "Aguerrida" en tu casilla de correo en formato digital disponible para leer y disfrutar. Espero que te guste! Cecilia Ebook "Aguerrida", Cecilia Bertolucci $700,00

Adrenalina

... Sentir el viento le fascinaba. Era excitante conducir frenéticamente por la ruta. A través de la ventanilla veía formas distorsionadas que aparecían y desaparecían como flashes por efecto de la velocidad. Se creía invencible. Después la noche lo desafiaba. Lo enfrentaba a lo inesperado e inimaginable. Empezaba a perder el control. A lo lejos adivinó una estación de servicio y decidió parar y comer algo. Al entrar notó una atmósfera extraña. Una ambientación que le sugería introducirse en un tiempo pasado, pero no se distrajo. Una mujer joven con un niño pasó delante de él. Su rostro le resultó familiar. Ella le sonrió con un gesto de tristeza, como si buscara que la perdonara, como si lo conociera. Él intentó advertirle al pequeño que no se alejara de ella, que no se entusiasmara viendo los cómics, pero lo invadió una nostalgia inusitada. Tomó un sandwich y una bebida y esperó en el mostrador a que alguien se le acercara y le cobrara. Nadie lo hizo. Sintió que actuaban como si no ...

Confesión

“Y se miraron otra vez. El tiempo se detuvo en las calles desiertas. Olfateó vestigios de dolores pasados.”  Cuando la vio entrar al hospital casi inconsciente y tendida en una camilla, el aluvión de su vida se le vino encima. La infancia en la desolación de aquel pueblo casi muerto, el abandono. La tía Ruth que le había dado una familia amorosa, la había estimulado a estudiar y a realizarse profesionalmente. Se veía a sí misma en la mecedora que acompasaba sus horas de estudio en el confortable porche a la luz de los faroles que iluminaban la calle. Malena era médica en el hospital central y el covid 19 la tenía trabajando incesantemente hacía meses. Juliana había dejado su casa natal después de esa noche fatídica y nunca más supo de ella. Malena olvidó los resentimientos y rencores que se le habían enquistado haciendo fuerza en sus desesperados intentos por emerger. Hasta ese momento creyó que lo había logrado, que podía sepultar los primeros años de su niñez. -Traemos a un...

LAS DESVENTURAS DE SIBILLA: CAPÍTULO V

- ¿Vení Sibilla, el agua está hermosa -mientras jugaba desenfadada. -Una refrescada, nada más. Yo estaba inmovilizada. Sin pensarlo e intentando que todo sucediera rápidamente, me quité el vestido y corrí hasta meterme al agua. Fue divertido. Las gotas nos salpicaban en una especie de guerra de carnaval. Nosotras en vano intentábamos evitar que los chicos nos alcanzaran y nos hundieran como flotas de la batalla naval. Sin embargo la algarabía llegó a su fin cuando Rosita deslizándose como una sirena fuera del agua dijo: -¡Vamos! Los chicos la siguieron sin notar que yo quedaba rezagada. Mi amiga se sentó al sol en una piedra esperando a secarse naturalmente. Yo emergí intentando tapar mi anatomía, que por el efecto que el agua había provocado en la enagua haciéndola trasnsparente, quedaba completamente al descubierto. Ellos parecieron no reparar en mí. La imagen que les ofrecía Rosita era muy atrayente e hipnótica. Como pude me puse encima la ropa sobre el cuerpo mojado y con la incom...

LAS DESVENTURAS DE SIBILLA: CAPÍTULO IV

- ¿Querés ser mi novia? En esta parte de la historia entró en escena, mi hermana Bianca, la del medio, como solemos decirle. Siempre aparecía en los momentos menos oportunos, pero esta vez fue como la última balsa en el naufragio. Mientras Bruno esperaba mi respuesta, ella abrió la ventana de la casa que daba a la galería y me dijo haciendo uso de la potestad que le daban sus catorce años: -Dice mamá que entres, que sos chica para estar afuera sola a estas horas en la oscuridad -dejando escapar una risita burlona como al soslayo. Con muecas indescifrables intenté en vano que se callara. Claramente su intención era hacerme caer en el oprobio y lo logró. Casi no pude sostenerle la mirada a Bruno y, como en el baile, pensé que lo mejor era huir. Así que por segunda vez esa noche lo abandoné en ese preciso instante y le cerré la puerta literalmente en la cara. Bianca estalló en un ataque de risa que me arrastró a tirarme en mi cama a llorar hasta que las lágrimas se evaporaron y me quedé ...

LAS DESVENTURAS DE SIBILLA: CAPÍTULO III

M ientras yo luchaba procurando que los hombros de mi vestido no me quedaran de pulsera, Rosita se movía garbosa entre los asistentes al baile. La orquesta del pueblo hacía sonar una canzonetta italiana. Entre la gente, vimos caminar a Guiseppe hacia nosotras y para mi espanto Bruno Rovatto venía detrás de él. Era el chico menos guapo del pueblo. Usaba unos lentes redondos de vidrio verde, tenía el cabello negro, que siempre parecía engrasado, y los pantalones que le quedaban cortos de tiro. Sin embargo teníamos algo en común, la infinidad de granos que la pubertad era capaz de poner de manifiesto en nuestros rostros adolescentes. Entonces, Guiseppe muy entusiasmado sacó a bailar a mi amiga mientras Bruno extendía su mano hacia mi persona en señal de que fuéramos a la pista. Lo seguí hasta que estuvimos en el centro y me hizo dar vueltas como calesita al ritmo de la música, tanta fue mi mala suerte que en el frenesí del giro me trastabillé, me torcí un pie y caí al suelo rompiéndome...

LAS DESVENTURAS DE SIBILLA: CAPÍTULO II

... -Es muy lindo! ¡Cómo podía ser que ella creyera eso si ni siquiera lo había mirado! Sentí como si una granada explotara sobre mi cabeza y me aplastara dejándome pisoteada como una cucaracha. La mínima esperanza que pudiera haber tenido expiraba. Intenté recuperarme y no perder la compostura.Todo debía seguir igual sin que ella sospechara mis sentimientos. -Me invitó al baile que organiza la parroquia y le dije que sí- esgrimió segura Rosita. -Ah -agregó como al descuido- y como me pidió que invitara a una amiga para acompañar a su amigo, le dije que vos venías. Sus palabras sonaron imperativas. No me atraía la idea de que mi cara de tonta deslumbrada por Guiseppe fuera descubierta. No obstante no sé por qué a ella nunca podía decirle que no. Así que frente a mi desprestigiado ropero intenté ver qué podía ponerme. Mi madre insistía con los vestidos llenos de volados y broderie que habían pasado de moda desde que mi hermana Gianna, que ya tenía veinte años, los había usado. ...

LAS DESVENTURAS DE SIBILLA: CAPÍTULO I

Como siempre cuando estaba ella al lado, nadie notaba mi existencia. Yo me iba encogiendo hasta transformarme en algo minúsculo, insignificante, como la última galletita húmeda que queda en un paquete y todos evitan. Sus bucles rubios parecían dibujados. En cambio, mis cabellos eran insípidos, característica que compartían con el resto de todo mi aspecto. Pero el inicio de mi frustración apareció como un tsunami cuando comprendí que estaba muy lejos de ser perfecta. Y eso fue en cuarto grado cuando la profesora de dibujo tomó de modelo las facciones de Rosita para explicarnos los conceptos de armonía, belleza y equilibrio, dejándonos al resto boquiabiertas. Expresión que duró hasta que afortunadamente la campana sonó permitiéndonos escapar de la vergüenza y el escarnio. Mientras mi amiga lánguidamente se desplazaba como una gacela por la vida, yo rebotaba cual pelota de goma a un ritmo desacompasado. Era un fideo desgarbado que siempre parecía querer huir de convertirse en un spaghett...

MICRORRELATO: ENCUENTRO

ENCUENTRO Todavía recuerdo la primera vez que la vi. Estaba parada con su maletita color marrón en el andén. Parecía tan vulnerable que con solo mirarla la amé. La observé moverse, incómoda, temerosa de la jungla que intentaba en vano absorverla como si fuera una esponja. Sentí que yo podría ser quien la ayudara. Tomé coraje y atravesé los apenas 50 metros que nos distanciaban. Cuando estuve frente a ella, me miró y no pude evitar sentir su rechazo. Me volteé y me alejé tan rápido como pude aguantando las lágrimas y con el dolor transmutándome la cara. Me escabullí entre la muchedumbre intentando en vano ser uno más. Otra vez vivencié el espanto de aquella noche de mi niñez cuando el agua no alcanzaba a disipar las llamas. Mi madre corriendo raudamente. Su cuerpo sobre mi cama en un intento desesperado  por protegerme. La casa ardiendo. Un trapo húmedo para cubrirme y el adormecimiento…De improviso, el sonido de una voz lejana me trajo al presente. Pedía que me detuviera. Al ...

MICRORRELATO: DESIDIA

-Desidia- Rebote certero. Avalancha, vahídos y un punzante dolor en su cabeza. Otra vez las sábanas repeliendo a orín. Esa sensación pegajosa entra las piernas. Olores nauseabundos. La imagen abrumadora con formas indescriptibles que lo acecha. Se agiganta en vano. Lo desoye. La luz tenue del portalámparas en un vaivén descincronizado. Rumores lejanos. Gritos, llantos. Esas jeringas que la alejan. La hacen cada vez más indiferente, como si él fuera invisible, como si no la necesitara. Están en todos lados, en el suelo, en los armarios, buscando abrirse paso entre las mantas descoloridas del único sillón. Siluetas que se mueven desesperadamente en la habitación. Y el quejido final  que la tumba. Corridas, golpes de  tropiezos desesperados. Sirenas lejanas. Confusión. Una mujer uniformada se acerca a la cuna y lo alza. Siente el calor de un pecho que lo abraza. Las palpitaciones se acomodan y él se calma.