Primera parte
Le temblaba su cuerpo menudo y casi raquítico debajo de la túnica que la cubría de pies a cabeza. Imaginaba lo que sentirían sus padres cuando notaran que esa tarde ella no regresaría. Pero tenía que hacerlo. Buscaba convertirse en una mujer libre, capaz de cumplir todo lo que había soñado cuando la humedad del piso de tierra se iba apoderando del delgado colchón sobre el que dormía. Indira tenía dieciseis años y sabía que existía un mundo prometedor si se animaba a recorrer los 600 kilómetros que la alejaban de la costa. Una vez ahí se embarcaría ilegalmente y atravesaría el océano, lo había escuchado a unos vecinos de su pueblo cuando contaban las mil y una historias de los que habían logrado escapar. Esa idea la llevó a subirse a un micro desvencijado que no le daba mucha seguridad, aunque era su única salida. Kalu le había advertido los posibles obstáculos con los que se encontaría, pero como su fiel amigo en la India, guardaría el secreto de su partida con la promesa de que ella lo mantuviera al tanto de su destino. Indira tenía la piel café y su mirada relampageaba desde unos rasgados ojos marrones que se veían color miel segün el día. Su rostro anguloso estaba enmarcado por la melena azabache que descansaba sobre su espalda revuelta en ondas voluminosas. Quien la viera supondría que iba a llevarse el mundo por delante….///
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